jueves, 10 de julio de 2014

Díficil elección








Ayer en un bar casi me meo encima. Si, tenía que descubrir primero cual era mi puerta.

Entre una hucha y un botijo, elige y entra... y yo pensé, si elijo el botijo me estoy llamando borracha y si voy a la hucha soy una ahorradora, lo cual es mentira...ambas

Que no es el peor que he encontrado, ¿habéis visto el indicador con cuerda?, se supone que para él es una cuerda con un nudo en forma de dos bolas y una punta, bastante larga por cierto,  caída hacía abajo . Y para ella, una cuerda en forma de soga, si si, la de ahorcado,  con mucha cuerda  deshilachada encima de la forma redonda...y si está ella depilada y él empalmado, dónde van?. Ya no pueden entrar!

La del cactus y la rosa, como si al salir del baño de la rosa oliera mejor!!!

Vi una muy graciosa, estaba hecha con manos, para ellos una mano, que se supone, apoyada en la pared y para ella un 0.

Y la del 2 al revés con punto y el 1 inclinado con punto?....que hay que tener imaginación.

La tuerca y el tornillo, yo pensaba que eso era un juego para saber si dos personas eran compatibles, y no, es para saber a qué baño debes ir.

La que confunde mucho es la de la salchicha en una puerta y dos huevos en la otra....tiene que dejarse los huevos fuera para entrar en la puerta de la salchicha. Y caes!!, los dos huevos son tetas!!!!.

Una amiga colgó en las puertas un calzoncillo blanco y un tanga rojo.... las que usamos bragas, no tenemos derecho a entrar!!

El verano pasado en los bares que hay en la Barceloneta,  fuí a uno que tenían unos pantalones en una puerta y una falda en la otra, y al entrar a la que yo creía clara, la falda, me crucé con un escocés.... la cara a cuadros, pues yo vestía pantalón ese día.

Al final me decidí por entrar en la hucha, y como en todos los bares, te alegras de que sea verano.

No, no hay aire acondicionado. Pero tú no llevas abrigo!!!

En invierno estás con el abrigo arremangado junto con la falda, las bragas que temes te lleguen al suelo, así que abres mucho las piernas, el culo en pompa y la cabeza gacha y el bolso entre los dientes... y te alegras de que no llueva y tengas que ponerte el paraguas colgando de una oreja!!!

Y para colmo lees una nota del dueño que dice " Usa el baño como si fuera el de tu casa"....Y te dan ganas de escribir debajo...EN LA MIA SIEMPRE HAY PAPEL!!!

Pero lo cierto, es que para saber donde debes entrar, solo tienes que empujar la puerta y la que está cerrada con llave, esa es la de la mujer.


viernes, 14 de febrero de 2014

Soñemos




Soñemos. Imagina conmigo. Quieres?

Saldré a la calle, caliente bajo un sol de primavera en uno de esos días luminosos de mi pueblo. Con un azul hiriente, vibrante, acompañando a un aire lo suficientemente fresco como para sentir la comodidad de mi chaqueta… calor.

Levantaré la cabeza, vista al frente, como cada día y me encontraré rostros sonrientes, amables, refugiados en el anonimato de la masa, con ojos que miran sin miedo, sin rencor, sin mentira.

Pararé, sin prisas… Calma a contemplar los juegos de los niños en un parque. No habrá hienas acechando los movimientos de la inocencia. Ni cazadores apostados para cobrar nuevas piezas Paz.

Disfrutaré del ruido, del bullicio, de la vida, sin sentir que el corazón se me muere por estar lejos de mi casa. Tan lejos y tan cerca, tan cerca y tan lejos. Latiré con el pulso de mis recuerdos… sin dolor Porque al fin comprenderé que cada día que pasa es un día más cerca.

No habrá recuerdos negros, agazapados entre las líneas de mis pensamientos, no habrá penitencias que pagar, intereses de años pasados que se cobran horas enteras de mi futuro… Libertad.

Me esperaré sentada, como siempre, en el rincón de nuestro café para acompañarme a casa. Mi vida tu morada y la tuya, mi refugio.


Yo encargado de las cosas importantes. Ella de las que tienen importancia. En medio ese trozo vivo de nuestro amor, que se encarga de atarnos a lo terrenal y de darnos el pulso que nos hace… Vivir.

Así quiero yo un mañana. Para mí casi imposible… O no?


No pidas consuelo.


Solo vive!

jueves, 8 de agosto de 2013

Reconociendo a Tonino

"¿Cómo se reconoce el amor verdadero? Se prueba por si mismo: en la satisfacción con placer, en el peligro con protección y en las circunstancias duras, con apoyo.

Los que se aman se saben unidos en lo importante, se comprenden y se compenetran de tal modo que se revelan y reconocen por dentro más y más. Son sensaciones -a menudo sin palabras- lo que les vincula; sentimientos profundos de simpatía, admiración y compasión mutua. 

Por eso el verdadero amor salta a la vista: emerge mediante cada pequeño detalle en su trato. Ambos saben que expresan su ser más auténtico en el encuentro con el otro. Y como que el ser esencial no cambia, todo amor real es perenne.

De hecho, por su noble naturaleza, el amor de veras tiende a mejorar en el tiempo y se lustra con el roce, transformando para siempre lo que eran preguntas y vacío, en respuestas y plenitud."


PAZ TORRABADELLA

miércoles, 15 de mayo de 2013

Cuando nadie me ve.



Mi amiga “la sole” y yo, llevamos muchos años juntas, siempre de la mano y guardando la distancia, yo no le preguntaba y ella no me acuciaba en fechas que suele ser más omnipresente que presente.

Me preguntaban a menudo, si no me invadía la tristeza, y yo les respondía sinceramente, que no necesitaba a nadie bailándome el agua; nunca sentí esa sensación que algunos cuentan, tras cerrar la puerta a mi espalda y oír el silencio en casa, un día era igual al otro, y mi libro, mi página en blanco en el Word, y conversaciones esporádicas virtuales, me llenaban tanto como una cena rodeada de amigos o familia.

Mi amiga “la Sole”, siempre se mostró correcta conmigo, y yo aprendí a vivir con ella y a convivir con el silencio, y a pesar de los que lo dudan, era féliz.

Ahora, cuando nadie me ve, dejo que el estruendo que tantas veces ha dejado escombros en mi alma ruja de nuevo.

Cuando nadie me ve tiro la toalla, tan lejos como puedo, y me siento sola y desamparada. Sin compañía que sea capaz de alcanzar el ritmo frenético que impongo en mi huida.

No quiero que me vea nadie cuando tengo miedo de equivocarme. Un miedo tan duro, tan físico, que me derrota y hace que me sienta más insignificante aún.

No tiene que verme nadie cuando siento que la vida se me escapa entre los dedos, fría y silenciosa, dejándome un vacío imposible de llenar. La vida y la distancia son a veces terribles aliados cuando se muestran con cara de enemigo.

Cuando nadie me ve , pienso que un roce es una distancia insalvable. Nadie me ve cuando antepongo el después al ahora. El sí al no.

Ya no somos tan amigas, “la Sole” y yo, ahora nos miramos de reojo, e intentamos ganar esa partida de ajedrez que empezó trece años ya, y que dejamos en tablas, hasta encontrar el punto débil una u otra, y parece que ésta vez, ella me domina y piensa ganar la partida, sin dejarme pensar en la contrapartida.

Pero eso solo pasa cuando nadie me ve.

No mires.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Un año más





Uno escribe el mismo día y parece que todo será igual. Pero no. Un año antes si hubiera escrito una monotonía de estado, hubiera cantado a la libertad  al envejecer con dignidad, al amor filial, a la amistad con mayúsculas, esa rara avis que muchos pronuncian alegremente y que es tan dificil encontrar , tanto como el amor.

Vértigo. Te falta el aire y sientes que pierdes el sentido, tan arriba como te elevan, y todo es nuevo, y extraño. Pero te sientes bien. sólo vértigo.

Mágico, te responden a tus anhelos, comparten sus decisiones, te piden abrazos y besos, y la vida sigue igual de dura, insolidaria y candente, pero es más fácil sortear todas las pruebas con tu mano. Caminar juntos es pura magía sin trampa, mirando de frente las mil dificultades y responder al unisono, que saldremos porque estamos juntos, sin titubeos.

Miedo, un demonio que continuamente se acerca por las noches, te dice al oido que es un sueño y que despertarás entre sábanas gélidas y amaneceres llenos de tormentas, que nada dura para siempre y es una quimera. Pero noto la calidez en las noches, y un abrazo que deshace a Lucifer.

51, debía ser porque a los 15 nos dejamos de ver.

Y cometeré errores, y los cometerán, pero empiezo de nuevo a creer que la vida está para ser disfrutada , los cuerpos para amar y los sentimientos para compartirlos. Gracias a tí y a pesar de tus frenos, poner la marcha adecuada para andar.

Un años lleno de novedades que veo desde la cima, con la templanza que dá el haberlos pasado y con el vértigo que te produce mirar el futuro, pero con la tranquilidad que me dá ir cogida de tu mano.

No hubo un ayer porque éramos demasiado niños, y teníamos que aprender que nada iba a ir bien, hasta estar juntos. Ahora, consigamos que el mañana sea plácido y sereno, viviendo lo que nos toque, a cada momento.

Un año más, si, pero un año intenso, como deseo que sean todos los que me queden junto a ti.Mágico.


sábado, 20 de octubre de 2012

EL HUEVO ( the egg por Ezequiel Aranda )




The Egg
By: Andy Weir
Translation: Ezequiel Aranda

Ibas camino a tu casa cuando falleciste.
Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de si para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
Y fue entonces que nos encontramos.
“¿Qué… Qué pasó?” Preguntaste. “¿Dónde estoy?”
“Moriste”, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
“Había… un camión y estaba derrapando…”
“Sip”, dije.
“Yo… ¿Morí?”.
“Sip. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren”.
Miraste alrededor. No había nada. Solo tu y yo. “¿Qué es este lugar?” Preguntaste. ¿Es el más allá?
“Más o menos”.
“¿Usted es Dios?”
“Si, soy Dios”.
“Mis hijos… mi esposa”. Preguntaste.
“¿Qué hay con ellos?”
“¿Estarán bien?”
“Eso me gusta. Acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia. Eso es muy bueno”.
Me miraste con fascinación. Para ti, no me veía como Dios. Sólo me veía como un tipo común. O posiblemente una mujer. Una vaga figura de autoridad, quizás. Más como una maestra de gramática, que como el Todopoderoso.
“No te preocupes. Ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien perfecto en todo aspecto. No tuvieron tiempo para llegar a despreciarte por algo en particular. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo en pedazos. Si te sirve de consuelo, se sentirá culpable al sentir alivio”.
“Oh”, dijiste. “Entonces, ¿Qué pasa ahora? ¿Me voy al Cielo, o al Infierno, o algo así?
“Ninguno. Serás reencarnado”.
“Ah, entonces los hindúes tenían razón”.
“Todas las religiones están en lo cierto, a su manera”, contesté. “Camina conmigo”.
Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. “¿Adonde vamos?”
“A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.
“¿Y cuál es el punto entonces? Preguntaste. “Cuando renazca, seré solamente una pizarra en blanco, ¿Verdad? Un bebé. Todas mis experiencias y todo lo que hecho en esta vida no importará”.
“No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo”.
Paré de caminar y te tomé por los hombros. “Tu alma es mucho más magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu dedo en un vaso con agua para sentir su temperatura. Pones una pequeña parte de ti contra el recipiente, y para cuando la quitas, habrás obtenido el conocimiento que poseía”.
“Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, por lo que aún no te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia. Si pasáramos el suficiente tiempo aquí, comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre cada vida”.
“¿Cuántas veces he reencarnado?”
“Oh, muchas. Muchísimas. Y en muchísimas vidas diferentes”. Dije. “Esta vez serás una campesina china, en el año 540 AC”.
“Espera, ¿Qué?”. Tartamudeaste. “¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”
“Bueno, técnicamente, sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.
“¿De dónde vienes?”
“Mmm… Yo vengo de un lugar. Un lugar distinto. Y allí hay otros como yo. Se que querrías saber como es este lugar, pero honestamente, no entenderías”.
“Oh,” Dijiste algo desilusionado. “Un momento… Si soy reencarnado en distintos lugares en el tiempo, en algún punto podría haber interactuado conmigo mismo”.
“Seguro. Pasa todo el tiempo. Y con ambas vidas conscientes únicamente de sí mismas, tu nunca sabes que este encuentro está sucediendo”.
“¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?”
“¿Enserio?” Pregunté. ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida? ¿No está un poco estereotipado?”
“Bueno, es una pregunta razonable”. Persististe.
Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé este universo, es para que madures”.
“¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?”
“No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras, y te vuelves un intelecto mayor”.
“¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?”
“No hay nadie más”. Dije. “En este universo solo estamos tú y yo”.
Me miraste fija, e inexpresivamente. “Pero toda la gente en la Tierra…”
“Todos son tú. Diferentes encarnaciones de ti mismo”.
“O sea que, ¿Yo soy todos?”
“Ahora lo estás entendiendo”, te dije palmeándote la espalda a manera de congratulación.
“¿Yo soy cada humano que ha vivido?”
“Y cada humano que vivirá. Exactamente”.
“¿Soy Abraham Lincoln?”
“Y eres John Wilkes Booth, también”. Agregué.
“¿Soy Hitler?”. Preguntaste apaleado.
“Y los millones que asesinó”.
“¿Soy Jesús?”
“Y todos sus seguidores”.
Te quedaste en silencio.
“Cada vez que trataste injustamente a alguien”, dije “te lo estabas haciendo a ti mismo. Cada acto de amabilidad que has hecho, te lo has hecho a ti mismo. Cada momento feliz y cada momento triste experimentado por un ser humano fue, o será, experimentado por ti”.
Lo pensaste por un largo tiempo.
Luego me preguntaste, “¿Por qué? ¿Por qué hacer todo esto?”
“Porque algún día, te volverás como yo. Porque eso es lo que eres. Eres uno de los míos. Eres mi hijo”.
“Whoa,” exclamaste incrédulo. “¿Dices que soy un dios?”.
“No. No todavía. Eres un feto. Aún estás creciendo. Una vez que hayas vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo suficiente como para nacer”.
“Entonces, el universo entero es solo…”
“Un huevo”. Respondí. “Ahora es momento de que continúes hacía  tu próxima vida”.
Y te envié hacía ella.

jueves, 4 de octubre de 2012

Portazo





Días y días de pensar y deambular, de no dormir ni soñar, esa tensión que se puede cortar, que te invade al entrar y se mantiene. Como una mano agarrándote la boca del estómago.

Y sin saber qué desencadenó qué, la puerta se cerró con un portazo. Y después el silencio. Un silencio que nadie se atrevió a romper. Por miedo, por timidez, por intranquilidad de conciencia; seguramente por nada de todo esto o quizá por todo en conjunto. 

O, sencillamente, porque allí, detrás del portazo, sin saberlo, había quedado algo que en otro tiempo dirían inconfesable, presumible pero inconfesable y que, ahora, con el espacio de unos días no habría ningún problema en comentarlo e incluso chulearse de ello. 

Porque hoy, ayer y siempre chulearse es un deporte que suele gustar a todo el mundo cuando se convierte, lo hace con convicción y, casi siempre, en secreto en el día de hoy. Yo conozco a bastantes individuos portadores de un grado de chulería indescriptible. Un portazo…

El sexo, el dinero y el poder son las tres fuentes más importantes que nutren el ser humano. Son, con toda seguridad, lo más trascendental para sentirse alguien; lo que conlleva una mayor dosis para chulear frente a todo.

Le siguen la venganza y los celos de cerca, para herir sólo hay que chulear, humillar y sonreír, aunque lo que te quede dentro, sea un frío que no hay manta capaz de calentar.

Todo es cuestión se sentirse mejor, y aunque tengas que utilizar para ello a quién dices amar, respetar o adorar, si hay que humillar, pisar o tirar al barranco, mejor si utilizas a una mano inocente que empuñe la espada que hará cicatrizar tu alma. Pero chuleas y humillas. Portazo

Para ser o aparentar que se es alguien en este mundo. Especialmente lo segundo. Para presumir, en definitiva, de tener más que aquel, de gastar más que aquel, de mandar más que cualquiera. Sólo así se desborda lo que llamamos chulería aunque, en el fondo, sea muchas veces triste y nada envidiable. 

Porque la chulería, tanto en el fondo como en la superficie, da pena. Porque la mayoría de las veces se resume sólo en un portazo. Porque es sencillamente nada aunque creamos que muchas cosas, actitudes, ideas son o parecen algo importante y no son más que humo pero nos hacen sentir trascendentes, brillantes, sin ser otra cosa que ilusiones. Vanas o no, ¿qué más da? Pero son seguramente meras fantasías.

Esa pareja que atrae la mirada de unos cuantos y sorprende a más de uno al cruzar una calle espectacular.O la evolución patética de un puesto de mando que va a llevar toda una vida de solicitud de favores, consejos, peticiones, cambalaches más o menos importantes que crean chulerías de poder. O aquél que piensa que su cuenta bancaria es lo que le hace mas persona. O esa que no admite que se acabó con un portazo.

Todo esto puede ocurrir en poco tiempo y sentir súbitamente un cierto grado de hinchazón general. Entonces yo pienso que la chulería es inevitable. Y no es nada parecido a la amistad, al compañerismo, a la satisfacción de dar, de poder servir, y no de tener algo especial. 

A mí me da pena pensar que basta una sola palabra para definir conscientemente todo  esto, o mejor con unos conceptos demasiado unidos: Portazo, Silencio, Rivalidad, Humillación, todo ello en definitiva, se concluye en Orgullo.